martes, 2 de septiembre de 2014

Tlayuda o como el picante te saca el hambre


Llegabamos del DF a Oaxaca muertas de hambre, un domingo a poco más de las 19. No había ni un alma en la calle, era de noche, y si hacía frío y muuucha, mucha hambre.

Fuimos a un hostel algo alejado para mi gusto, y salimos a ver que era lo que la noche tenía para ofrecer. Así llegamos a la casa de una señora, que tenía un restaurante muy lindo y muy hogareño. Yo rata como soy opte por el plato vegetariano, notablemente más barato que la versión carnívora.

Así que esperamos que la dueña de la casa, que te abría la puerta, te preparaba el plato y te lo servía fuera a preparar la delicia oaxaqueña.

A los largos minutos llegó esta Tlayuda y puedo asegurar que nunca se me fue el hambre tan pero tan rápido.

Una tortilla, tomate, cebolla, palta y algo que parece ser salsa de pizza. Ok, vamos para adelante no más.

No pude, esa salsa de pizza era la salsa más endemoniada de la historia, así que sólo pude comer un poquito de la tortilla que no fue ensuciada por el picante. Nunca pensé que el picor fuera algo tan extenso.

Ese día aprendí que para mi, el mejor lugar para comer en México eran aquellos que en dónde podés decir sin picante.


Restaurante El Escapulario
García Vigil 617, Oaxaca


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